YOGA PRESENCIA

YOGA-PRESENCIA

-El yoga nos trae al momento presente, el único lugar donde la vida existe.

El yoga en esencia es simple, es ser. Existen resistencias, actitudes, tensiones acumuladas que obstaculizan esa vivencia de ser. A través del yoga uno disuelve esos obstáculos simplemente con consciencia y rendición a la verdad. Y uno aprende a soltar a todos los niveles para disolver tensiones y desajustes que alteran nuestra experiencia de vida.

Yoga Presencia es un yoga de la escucha, un yoga de la quietud, yin.

Permanecemos un tiempo prolongado en la postura, de forma meditativa. No necesitas experiencia, el objetivo es desarrollar la escucha a nuestro sistema mente-cuerpo y restablecer su armonía.

YOGA PRESENCIA, inspirado del yoga de Cachemira y la no dualidad.

Este Yoga es el Yoga de la sensibilidad que va hacia lo no-dual directamente, es vivir la sensibilidad global del cuerpo. Se establece un diálogo silencioso con el cuerpo, el cuál nos prepara a estar disponibles a la Escucha.
Este trabajo corporal de sensibilización es solo el arte de “dejar hacer” y esto es un “dejarse llevar” en las asanas. Este dejarse llevar quiere decir “dejar venir” todo lo que aparezca en la observación. Sirve para ver y descubrir los esquemas de fijación y reacción.
Escuchando y dejando hablar al cuerpo en su sensibilidad global, se puede descubrir que yo no soy el cuerpo, los sentimientos, ni la mente. Soy la observación.
Es un trabajo que parte al revés de los otros yogas clásicos, este Yoga se realiza con la percepción abierta, va más allá de lo sensorial, de los objetos y las ideas. Realizándose como una celebración de lo Eterno, no se hace Yoga para Ser; sino que porque Soy. Y ésto es un ofrecimiento del Ser, no un medio. En la sensibilidad todo es una ofrenda en la que el que escucha, es invitado a participar de la belleza de Ser, y la expresión del cuerpo es una obra de arte, en la que todo se une, celebrando un festival de Amor.
Entonces en el Yoga Presencia, en el trabajo de sensibilización corporal, este profundo “escuchar”, libre de toda interferencia mental, es un despertar hacia la expresión de Sí mismo. Con este vivir en nuestra sensibilidad global, comprendemos que no somos un cuerpo físico que tiene un cuerpo Universal; sino que somos un cuerpo Universal que tiene un cuerpo físico.